El documental hace hincapié en un sistema de producción que se organizó en épocas esclavistas y aún persiste, a modo de contracultura, a pesar del ingreso de arroz en gran escala desde Estados Unidos, el cual acaparó el mercado por sus bajos costos de venta.

De hecho, el término “kombit” significa “trabajo solidario” en idioma creole, la lengua surgida de la mezcla de razas en esa región, y refiere a una práctica surgida cuando los conquistadores le dieron a los esclavos parcelas de tierra para que cultiven sus alimentos, ante lo oneroso que les resultaba alimentarlos.

Con planos extensos que hablan por sí solos del ritmo de trabajo artesanal de estos campesinos, el film contrasta notablemente con la imagen habitual que suelen difundir los medios de comunicación sobre este país centroamericano, del que sólo llegan noticias referidas a sus altos niveles de pobreza, sus desastres naturales como el terremoto de 2010 y la consecuente ayuda humanitaria por parte de las Naciones Unidas.

Incluso, el documental desenmascara la labor de los cuerpos de paz, al mostrar imágenes de tanques militares por las calles de su capital Puerto Príncipe, como así también deja en claro el avance del capitalismo salvaje con sus maquinarias y uso de mano de obra barata.

“No queríamos hacer lo mismo que se veía en la televisión, que era mostrar la pobreza, sino que fuimos al campo y vimos que había un Haití que no se había mostrado. Ahí supimos lo que eran los Kombit. Hay gente que piensa diferente y no quiere ayuda. Ellos tienen una una manera diferente de trabajar, alternativa al capitalismo salvaje”, explicó Garisto a Télam.

La idea de este documental fue del productor Carlos Galán, quien junto a Garisto realizó un viaje a Haití en 2012 para conocer su realidad y en 2014 regresó para realizar la filmación.

“Siempre me interesó la historia de Haití por algunos hitos. Es el lugar donde se asentó Colón, fue donde empezó la matanza de pueblos originarios y por eso es donde empezó la esclavitud, porque al morir los nativo traían africanos para trabajar la tierra. Era la colonia más rica. Fue el lugar en donde se produjo la única revolución de esclavos exitosa y el primer país de Latinoamérica en independizarse”, detalló Galán.

Y añadió: “De esa vanguardia pasó a ser hoy el país más empobrecido, entonces surge la pregunta por qué pasó eso, por qué hay tropas de ocupación con un ejército que viola derechos humanos, que trajo el cólera”.

En este sentido, el inicio del documental plantea estos interrogantes para luego adentrarse en la práctica de resistencia a los modos de producción capitalista que llevan adelante estos campesinos. Al ritmo pausado que la siembra artesanal requiere y es mostrado en el film con escenas contemplativas, con el mar caribe y los hermosos campos como escenario, se contrapone el ritmo vertiginoso de la ciudad.

“Descubrimos que menos era más. No queríamos sacarle fuerza a lo visual. Queríamos priorizar los tiempos del campo. Preferimos apuntar al núcleo, ser precisos”, explicó Galán.

Se estrena “KOMBIT” el filme sobre la vida de los campesinos haitianos del arroz

Incluso, una característica de la película es la ausencia de música y es el sonido de ambiente el que marca las mayores contradicciones entre ambos modos de producción.

“El director trabajó muy bien la diferencia del tiempo en la ciudad y en el campo. Eso quedó bien marcado y deja ver cómo en Haití hay todo un sistema que mata más gente que el terremoto”, puntualizó Galán.

“La idea era mostrar también la parte hermosa de Haití. Tiene el mar caribe, un campo hermoso y siempre se muestra lo mismo. Usamos la herramienta cinematográfica”, acotó Garisto.

El director y el productor coincidieron en señalar como un gran logro distintivo el haber podido mostrar un tanque militar en plena capital, como así también el proceso de embolsado del arroz proveniente de Estados Unidos.

“Siempre se muestra a un soldado dándole agua a un nene. Nunca se mostró un tanque. A mí me impactó eso, es como ver un tanque en la Avenida Corrientes”, dijo Garisto.

Al respecto, el director destacó que “esta es una forma de ocupación que pasa en muchos lugares del mundo” y que, al igual que lo relacionado con la soberanía alimentaria, son algunos de los interrogantes que la película plantea.

“Kombit”, que fue realizada con ayuda del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, fue presentada con mucho éxito en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2015, en donde fue proyectada en tres funciones a sala llena.

“Pensamos que era un tema que no iba a interesar pero se agotaron las entradas y la gente se quedaba debatiendo”, recordó el director, a lo que el productor acotó: “Descubrimos que hay un público muy ávido de consumir estas películas y debatir sobre ellas”.

 

Fuente: Télam