Con este sugerente título que, a su vez sintetiza el espíritu de sus dibujantes y guionistas se organizó esta muestra de historieta argentina, por iniciativa de Jeanine Meerapfel la nueva directora de la prestigiosa Academia alemana, de la mano de Miguel Rep y el apoyo de nuestro embajador Daniel Polski.

Esta histórica exhibición se propone abrir fronteras y tender puentes, no sólo por lo inédito  de una muestra de este género, sino también por su origen, esto no es casual ya que tiene como curadora a la directora de cine, guionista y productora argentino-alemana.

Jeanine Meerapfel que nació el 14 de junio de 1943 en Buenos Aires y vive en Alemania desde mediados de los 60, confiesa con orgullo haber sido votada por los miembros de la Academia, casi por unanimidad.  “El hecho de ser la primera mujer presidenta en esta academia que tiene más de trescientos años de historia provocó que la prensa se me tirara encima, pienso que era hora de que esto sucediera. Pero no sólo soy mujer sino también argentino-alemana y, además, la primera cineasta en ocupar este puesto”. Recalca

La “Akademie der Künste” Dividida en seis secciones: bellas artes, arquitectura, música, literatura, artes visuales y cine y artes mediáticas, es una comunidad internacional que actualmente nuclea 400 destacados artistas de todo el mundo y organiza exposiciones, debates políticos y actos culturales; además de contar en su sede con una extensa colección de arte y una biblioteca que cuenta con uno de los archivos interdisciplinarios más importantes del arte del siglo XX.

Un antecedente de esta inédita muestra, pero por motivos bien distintos, fue el encuentro organizado en marzo pasado para tratar la masacre contra la revista Charlie Hebdo cuando el presidente de la Institución fundada en1696, era el diseñador gráfico Klaus Staeck.

Hoy las viñetas y comics que alumbran la precoz noche del invierno berlinés inauguran una forma de acercar nuestra cultura, nuestra historia, nuestros artistas a un público tan diverso y en una ciudad poblada por artistas de todo el mundo.

Como no se podían mostrar todos los autores, se decidió acompañar la muestra con una charla académica entre Rep, Anna Kemper, periodista alemana del semanario Die Zeit que investigó al creador de Juan Salvo, y Johann Ulrich, editor de comics que está por publicar El Eternauta en alemán.

Para completar el panorama también se proyecta en un monitor una larga entrevista con Rep y se publicó un pequeño catálogo gratuito con fantásticas imágenes del padre del niño azul, que titularon “Mafalda y el Eternauta salvan al mundo”, con textos de la curadora.

Meerapfel explica que cuando el programador de la academia le preguntó cuál era el arte más sobresaliente de su país, la Argentina, ella sin dudar contestó el comic. Así surgió la idea para esta amante de las historietas criada en nuestro país, una marca en el orillo que se expresa en sus elecciones y guiones como en el film “La amiga”.

“Algunos de los representantes más respetados del mundo en este género son de la llamada Escuela Argentina, hay que tener en cuenta que la historieta surge en Estados Unidos en el siglo XIX y se extendió a toda velocidad por su innovadora combinación de imágenes, onomatopeyas y secuencias. Desde ese entonces, se volvió un arte popular y muy creativo que, a menudo, fue comparado con el cine por su lenguaje contundente” explica Jeanine en el desplegable.

“Como curadora elegí a estos autores porque todos ellos tienen un compromiso social y político en variados contextos e ideologías, porque han marcado a generaciones enteras con su humor, con su crítica aguda y con su imaginación”.
“Ellos reflejan en sus historias el mundo en el que viven, y de esa manera son actuales, toman partido, y el público se siente reflejado. Este compromiso político es un rasgo muy desarrollado en los artistas latinoamericanos”.  Reconoce

“Argentina es un país que siempre acogió a las inmigraciones, su cultura está hecha de esas mezclas: el tango, el comic… los creadores cuyas viñetas nutren esta muestra tienen todos ese ADN: inmigración, arte y política”.

“El hecho de desarrollar no solo temas y artistas alemanes sino también de artistas griegos, luego cubanos, y ahora argentinos está teniendo mucha aceptación. Incluso el haber logrado que se pongan todos los textos como mínimo en dos idiomas, está abriendo las puertas a los que no hablan alemán, lo cual redunda en que nuestras exhibiciones y charlas tengan un lleno total”. Afirma la directora que desde el primer día de gestión se propuso internacionalizar  la Academia.

Detrás de estas elecciones se percibe una forma de mirar el mundo, de un lenguaje y una estética tamizados por la tierra y las migraciones, un tema candente en Europa.  En este caso el mestizaje, es la identidad, el ADN de estos autores nativos, incluso de la propia Meerapfel, que en 1964 emprendió el camino inverso de sus padres cuando viajó a Alemania.

Es que muchas veces los artistas se consideran ciudadanos del mundo, viajan a través de sus creaciones, y plantean tanto preguntas como visiones de otras realidades, otras amenazas. Libertades que se estrellan a veces con el contexto.

Un caso paradigmático es el propio Oesterheld que en El Eternauta cuenta esencialmente la lucha de un padre de familia, contra un enemigo superior que quiere destruir Buenos Aires. Y como, de hecho, pierde a su familia se ve envuelto en una verdadera odisea a través del tiempo y el espacio para poder recuperarlos.

“Lo que me impresiona-advierte Meerapfel-, es que veinte años después de haber escrito esta profética historieta, el propio Héctor Germán Oesterheld fue secuestrado y asesinado, como así también sus cuatro hijas”.

Abrir este espacio a un género hasta hace poco considerado menor, y con autores argentinos es una gran apuesta. Por otra parte aunque ya se han popularizado las muestras de comics, y son como el pan nuestro de cada día, la sonrisa mañanera junto a las noticias, traspolar en tamaño y proporciones este género, tiene sus dificultades.

Agigantar los cuadritos de un tamaño íntimo y cuerpo a cuerpo, para que se puedan ver desde la altura de los ventanales fue un desafío, comenta Rep.
Quien trabaja dibuja o escribe historietas y humor gráfico, tiene muy claro sus interlocutores, emprende un conjunto de trazos, señales, guiños, movimientos y frases, que van directo al lector, en un lenguaje llano, para ser decodificado a simple vista incluso en un viaje de colectivo.

Entonces con un recorrido hecho y un camino ganado, el de las Bellas Artes, abandonar la propia anatomía del papel y los cuadritos también es un salto, una especie de migración en distintas direcciones y dimensiones.

La curadora es consciente de las diferencias culturales y destaca que cualquier intelectual argentino sabe quién es Walter Benjamin o Bertolt Brecht, pero no todo intelectual alemán ha leído a Juan Gelman o a José Pablo Feinmann.

“Siento que, políticamente, hay un rasgo en la Argentina actual importantísimo, que es el uso de la memoria y la necesidad de tener presente los abusos de la dictadura, y luchar por los derechos humanos. En eso, la Alemania de hoy se parece, es muy consciente de las atrocidades cometidas durante la época nazi, y hay todo un trabajo de memoria importante y constante”. Reflexiona.

Al traer vía aérea estas imágenes de su tierra natal, la curadora también pone el foco en el tema de la inmigración, la diversidad y la lengua, lo extranjero, la estética, el arte y la política.

Mientras la voz y los trazos que vienen desde el sur intentan salvar al mundo, al amparo de la “Akademie der Künste” y a pasos de la histórica puerta de Brandenburgo, gracias a la iniciativa de la cineasta argentino- alemana y de la mano de Miguel Rep.

 

Fuente: Télam