Los obispos de Europa y de todo el mundo han mostrado estos días su dolor, indignación y solidaridad por los terribles ataques terroristas realizados este viernes en París (Francia) por yihadistas y en los que han muerto 129 personas y muchas otras permanecen heridas.

La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) emitió un comunicado en el que afirmaba estar “profundamente afectada por los ataques terroristas que han ensangrentado París”.

“La Iglesia italiana muestra su solidaridad a la Iglesia en Francia y a todo su pueblo. Asegura que en todas las comunidades cristianas este domingo (15 de noviembre), día de la memoria de la Resurrección del Señor, la oración se elevará unánime en sufragio por las víctimas y en signo de cercanía fraterna a los heridos y a sus familias, como a todos los que les socorrieron”.

Por su parte, el Cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la CEI y Vicepresidente de los Consejos de las Conferencias Episcopales de Europa, condenó “la estrategia del terror que se expresa en este nuevo atentado a la humanidad” y recordó el compromiso “de toda la comunidad eclesial a contribuir activamente a la convivencia social, a la reconciliación y a la paz”.

Los obispos de España también han publicado estos días mensajes. El Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Cardenal Ricardo Blázquez Pérez, envió un mensaje al Cardenal de París, André Vingt-Trois, en el que le expresaba “en nombre de los obispos de la Conferencia Episcopal Española y en el mío propio nuestro dolor y cercanía a usted y al querido pueblo de París, especialmente a las víctimas y a sus familiares, a la vez que les aseguramos nuestra oración ante el Señor, Dios de la Vida y de la Paz”.

“Junto a nuestra repulsa más absoluta de estos execrables atentados terroristas, deseamos afirmar, con la confianza que nace de la fe y de la firmeza en los valores auténticos de la persona humana, que el mal y la violencia no vencerán nunca. El gran dolor de ustedes es también el nuestro, y la fe y el amor compartido es nuestra común esperanza”, aseguró el Cardenal en el telegrama.

En otro comunicado, el secretario general de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE), el sacerdote Patrick Daly, señaló que la brutalidad de estos atentados “exige una respuesta del mundo civilizado”.

“Los ataques perpetrados contra el pueblo de París ayer por la noche nos llenan a todos de repulsión. Están más allá del desprecio. Mis pensamientos y oraciones van a las víctimas de estos actos de violencia sin sentido y a sus familias. Francia no puede ceder a campañas de terror o ataques violentos; tampoco Europa”.

“Es vital que Europa presente un frente unido frente a la amenaza terrorista, y que también esté unida en su política de exteriores y defensa. Las fuerzas que actualmente amenazan a Europa no respetan las fronteras nacionales. Es imperativo que los 28 estados miembros de la Unión Europea actúen juntos más eficazmente. Nuestra seguridad colectiva está en cuestión, igual que nuestra libertad para vivir unidos en paz”, dice en el mensaje.

Pero las muestras de repulsa a los ataques y de solidaridad hacia las víctimas y sus familiares también han llegado de muchos otros países. En Estados Unidos, el Comité Administrativo de la Conferencia de Obispos Católicos emitió una declaración en la que afirmaron que “el terror siempre busca separarnosde aquellos que más amamos”.

“A través de su sufrimiento, coraje y compasión, los parisinos nos recuerdan que el lazo común de la humanidad es muy fuerte cuando la necesidad es grande”.

“Rezamos por todos los que sufren esta horrenda violencia y nos solidarizamos con todos los que trabajan por construir una sociedad pacífica”, afirma el comunicado.

Dirigiéndose al pueblo francés, los obispos norteamericanos manifestaron que “compartimos su dolor y honramos las vidas perdidas de distintas nacionalidades incluida la nuestra”.

“A nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia en Francia les decimos que su familia en Estados Unidos los tiene cercanos en el corazón. Que el tierno y misericordioso amor de Jesucristo les dé consuelo ante esta gran prueba y los lleve a un camino de sanación y paz”.

 

Fuente: Aciprensa