La historia del P. Salvatore Mellone conmovió a miles. Le faltaban dos años para ser sacerdote y le diagnosticaron cáncer en fase terminal, sin embargo con un permiso especial de su Obispo y la bendición del Papa Francisco pudo recibir el orden.

El joven sacerdote de 38 años falleció esta tarde, solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos meses y medio después de cumplir su vocación. Con sus últimas fuerzas presidió la Eucaristía cada día, pudo administrar el Bautismo a una niña y dio consuelo a otros enfermos.

El funeral será presidido este martes por Mons. Giovanni Battista Pichierri, Arzobispo de Trani-Barletta, en la iglesia de la Santa Cruz, el templo donde el 16 de abril, miles de personas vieron en directo su ordenación sacerdotal.

Dos días antes de su ordenación recibió una llamada telefónica del Papa Francisco. “La primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí. Salvatore, yo estoy contigo. Serás ordenado y celebrarás Misa”, aseguró el Pontífice a través de la línea telefónica.

En su ordenación, el P. Salvatore dijo: “Hoy me siento llevado a hombros de Cristo; y como sacerdote llevaré la estola con Cristo, para la salvación del mundo. Además, celebrar tan solo una Eucaristía para mí será una participación real del sacerdocio de Cristo”.

Hoy nació al cielo

La Arquidiócesis de Trani-Barletta publicó un comunicado sobre el fallecimiento del joven sacerdote. “A las 15:15 del 06/29/2015, Don Salvatore Mellone, de la Arquidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie, un sacerdote por la gracia de Dios (como se llamaba a sí mismo), después de una larga enfermedad, a la edad de 38 años, nació a el cielo”, informó la Arquidiócesis.

El comunicado agrega que Don Salvatore tuvo una expresión recurrente ante “las muchas personas que en los últimos meses han ido a visitarlo”: “Ser sacerdote es hermoso”.

“A pesar de su enfermedad, siempre cálidamente abrazó a todos aquellos que lo solicitaron. A todo el mundo oyó hablar. A todos consoló”, indica.

Según el comunicado “Don Salvatore nació en Barletta el 07 de marzo de 1977. Recibió una educación cristiana sólida gracias a una familia unida y muy religiosa. Fue un joven siempre involucrado en la vida de la Iglesia”.

Había ingresado al seminario en el año 2011. “Dentro de la comunidad resultó ser un hombre de oración, de profunda espiritualidad y gran apertura cultural”.

“En el último año Don Salvatore pasó mucho tiempo en los hospitales y a pesar de su dolor desgarrador, siempre ha encontrado el tiempo y las palabras adecuadas para animar e inspirar esperanza”.

“En los últimos días de vida cuando la vista iba en disminución, dijo que había aprendido a orar con la naturaleza. Oró combinando incesantemente su débil voz al ritmo de la vida que a través de su balcón entró en su habitación”, concluye el comunicado.

Fuente: Aciprensa